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Mi nombre es Carmen Illán Candel. Es la primera vez que me encomiendo a Rebeca para pedirle con fe su ayuda y me lo ha concedido.
No salgo de mi asombro, era la segunda vez que me presentaba a oposiciones de magisterio para la especialidad de Educación Infantil y he conseguido plaza. Sólo llevaba unos meses trabajados como interina y desde que empezaron a finales de junio los exámenes, siento como si ella me hubiera llevado de la mano hasta el final.
Tenía que sacar una nota muy buena para conseguirlo y así fue, cosa que nunca esperaba, dados los resultados de la anterior oposición que fue desastrosa. Además este año a penas he tenido ayuda para preparar el examen práctico, en mi academia había por las ochenta personas y no tenía ni idea de si lo que había preparado estaba bien o no, mi preparadora no pudo ayudarme hasta el final. He de añadir que educación infantil no es mi especialidad, yo tengo la carrera de educación física; esto aún lo complica más.
Todo empezó el día que fui a casa de Rebeca, hablé con sus padres y ellos, muy amables, me dejaron entrar a su habitación, donde me encomendé a ella y le pedí que si no podía sacar la plaza, cosa que me parecía imposible, me ayudara y me diera fuerzas para no abandonar y seguir hasta el final. Ya que lo estaba pasando realmente mal, porque mi situación personal y familiar me tenía agotada.
Y sin saber por qué fui superando un examen tras otro con éxito. Mi tribunal lo tuvo claro conmigo desde el principio, pero yo no daba crédito a lo que estaba sucediendo.
A mediados de julio recibo un mensaje del sindicato “Anpe” diciendo que había obtenido plaza, al día siguiente me piden disculpas por la equivocación, y finalmente, cuando ya me había hecho a la idea de que otra vez sería, no pasaron ni cuatro días, recibo el último mensaje: oficialmente tengo plaza, había quedado en antepenúltimo puesto.
Doy fe de que lo que he sentido es la presencia de Rebeca que me ha acompañado hasta el último momento para concederme el favor que le pedí. ¡Gracias Rebeca!
Espero poder ayudar con mi testimonio para su beatificación.

Carmen Illán Candel (Granja de Rocamora -Alicante-) 22-agosto-2009

Tengo un hermano que vive en Madrid. Unos de los días que vino a verme, venía muy nervioso, me quedé muy extrañada al verle tan mal; sólo sabía decirme que había venido otra vez y no estaba en casa. Le dije: “He tenido que salir para hacer unos recados, porque hayas vuelto una vez más no pasa nada”. Él seguía con sus nervios (muy alterado) así que opté por callarme. Estaba mi sobrino delante (su hijo), éste me hacía señas para que no hiciese caso, pensé que algo le podía ocurrir y lo pagaba conmigo.
Cuando se marchó yo no dejaba de pensar qué sería lo que le pasaba. Estaba muy preocupada de verle tan mal como le ví, me puse a rezar y recurrí a Rebeca; pidiendo que ella intercediera por él, que lo calmase y que el próximo día que viniese, yo lo encontrara normal. Yo seguía con mi petición a Rebeca… Así hasta que pasados unos días volvió todo sonriente y normal. Se lo pedí con tanta fuerza, con fe en que Rebeca me ayudaría… Para mí no hay duda, estoy bien segura de que nuestra Rebeca le tranquilizó. Dios se lo concedió por mediación de Rebeca.
Yo le rezo todos los días desde que la recibí (la estampa), tengo mucha fe en ella, mis lágrimas me lo demuestran cuando la tengo en mis humildes manos. ¡Bendito sea Dios!

Mª Visitación R.S. (Plasencia -Cáceres-) 20-septiembre-2009

Tenía un pequeño obstáculo, que no me dejaba emprender mi vida laboral. Era una asignatura del último curso de carrera. La penúltima vez que me examiné iba muy nerviosa. Abrí la cartera y (la foto de Rebeca) no la encontraba. Verdaderamente iba muy poco preparada. Yo le comenté a Rebeca antes de empezar: -No voy preparada. Ayúdame si crees que me lo merezco. No quiero regalos sólo dame la recompensa según esfuerzo hecho-, y cómo verdaderamente no me lo merecía, no aprobé. La última vez que me presenté, cuando llegué al examen sentí una paz interior y una claridad, que le dije: -Ayúdame a que me concentre, que no me ponga nerviosa y que todos los conocimientos que yo adquirí en su momento, salgan en orden, y me salga un buen examen-. Pues como si estuviese sentada a mi lado, empecé aquel examen tan horroroso, que tantas veces había suspendido. Me ayudó hasta el punto que me relajé y aprobé… Hay quien no sabe que se puede escuchar sin oír y ver sin mirar. La siento, aquí está. Lo digo delante de quien haga falta… Creo que nos tiene ahora a sus compañeros y amigos, más cariño que nunca.

A.R.B. (Granja de Rocamora -Alicante-) Mayo 1998

Mi sobrina de 20 años de edad padece de azúcar. Se encontraba ingresada en la UCI porque estaba muy mal, con el azúcar muy descompensado. Los médicos habían dicho a su madre que no respondían por ella y que tal vez no saldría de esa gravedad. Mi cuñada estaba muy triste por que veía que su hija se le moría… Ante la gravedad de esta situación, mi hija pensó enseguida en Rebeca, en pedirle a ella la mejoría de mi sobrina. Yo, hasta el momento que ella me lo había dicho, no había caído en la cuenta. Entonces comenzamos a pedirle con mucha fe, pues tengo una estampa de Rebeca en casa. Fue algo inmediato… En la madrugada del domingo al lunes, empezó a mejorar, pidiendo de comer y hasta ahora sigue con esa mejoría, pasándola incluso ya a planta al día siguiente y saliendo bien la analítica que le han hecho. El médico explicó a mi cuñada que eso sólo podía ser debido a un milagro.

C.B.C. (Murcia) 23-mayo-2006

Mi hermana sufrió en el año 1995 un accidente de tráfico, y la tuvo casi 8 meses en la UCI, desahuciada y esperando desde el principio un milagro. Este milagro vino en diciembre del mismo año, cuando comenzó a dar síntomas de mejorías… Posteriormente al accidente y las secuelas del mismo, sufre una enfermedad neuromuscular rara, viendo en su vida la mano de Dios que la sostiene milagrosamente cada nuevo día… El año pasado, el 18 de septiembre de 2004, debido a su enfermedad neuromuscular, le costaba -le cuesta en muchas ocasiones- las deposiciones. Mamá y yo estábamos angustiadas porque, al no tener fuerza muscular, sufre mucho. En mi angustia recé con fe a Rebeca para que ayudara a mi hermana, pues íbamos a ponerle un enema. Al momento de terminar la oración, ella, por sí sola, pudo eliminar. Vi la intercesión de Rebeca, pues fue al instante.

L.B.A. (Alicante) 20-noviembre-2005

Estaba muy preocupada. Doy fe de que me ha ayudado Rebeca. Se lo pedí con mucha fe y me concedió trabajo para mi hijo, le renovarán para el próximo año el trabajo.

Mª Teresa Canales (San Javier -Murcia-) 9-junio-1997

En Septiembre de 2003, oí hablar de ti, Rebeca; no conocía nada de tu vida. Por pura casualidad fui a la misa que se hizo en Granja de Rocamora, por tu aniversario. En esas fechas me angustiaba algo relacionado con mi hijo. Entre nosotros: un malentendido, a la par que se metía en una empresa demasiado fuerte para sus posibilidades. Tenía que vender todo lo que tenía, aún sin saber el resultado que esto iba a suponer. Lo puse todo en tus manos, para que si era la voluntad de Dios, y para su bien, todo le saliese bien, sin tener que poner en venta lo que poseía. Por el favor recibido, quiero dar gracias, un año después. Mi hijo tiene su empresa como soñó, trabajando mucho, pero contento por lograr lo que se propuso. Además de realizarse como persona, se ha realizado como buen hijo cristiano.

Mª Teresa R.S. (Catral -Alicante-) 25-octubre-2004

Me vi aquejado de fuertes dolores en la zona lumbar y acudí a mi médico que me prescribió una radiografía en esa zona. El resultado puso de manifiesto la presencia de puntas en las vértebras lumbares y una gran artrosis. El traumatólogo me recetó una fuerte medicación para toda la vida. Tomé unos pocos días dicha medicación, y ante la perspectiva que se me presentaba, me encomendé a Rebeca, y dejé la medicación. Al cabo de unos días, desapareció el dolor completamente, como si ya no tuviera nada, de forma que ya no me ha vuelto a doler. En todas mis situaciones personales en las que he necesitado ayuda, me encomiendo a Rebeca y compruebo su intercesión. Siempre llevo su estampa junto a mi corazón y me siento protegido. Cuando conozco a una persona que se encuentra enferma o con problemas, le entrego una y le digo que se encomiende a su intercesión, por la gran confianza que tengo en ella.

Manuel Conesa Sánchez (Orihuela -Alicante-) 2006

Dos hermanos, familiares míos, estaban peleados entre sí, no queriendo saber uno de ellos nada del otro, hasta el punto de decir que él (su hermano) había muerto. Llevaba varios meses así, cuando supe que Rebeca había muerto. No la conocí en persona, pero me habían hablado de ella, de cómo habían sido sus últimos meses y su muerte, y que podía encomendarme a su intercesión. Pensé en mis familiares y se los encomendé para que la paz y unión se hiciera en ellos. Y así fue. Se vieron, se hablaron y depusieron su actitud perdonándose mutuamente. Doy las gracias a Dios por Su regalo a través de Rebeca.

María Carrillo (San Vicente del Raspeig -Alicante-) 1998

Carmen tuvo que ser ingresada de urgencias en el hospital para ser operada de una perforación de intestino. La operación quirúrgica fue bien, gracias a Dios; pero todavía está en la UCI porque su estado es grave, pues habían pasado 12 días desde la operación y su cuerpo no había reaccionado; es como si estuviese dormida en un sueño muy profundo del que no iba a despertar nunca… Yo, viendo la gravedad del caso y que la cosa está estancada, enseguida pensé en Rebeca que la tenemos en el Cielo, y con toda confianza he acudido a ella. Desde el viernes pasado, todos los días ofrezco la misa al Señor para que, por intercesión de Rebeca, nos conceda la gracia que le pedimos de que Carmen pueda recobrar su salud… Tenía ya empezada la carta cuando he sabido que después de tantos días, hoy Carmen ha abierto los ojos; no hablaba, pero con la mirada le ha dado a entender a su prima que la había conocido y demostraba alegría y, también, ha movido un poco los brazos como para darle la mano para saludarla. Es poco; pero su cuerpo ya ha reaccionado algo… ¿Casualidad, Providencia? Para mí es Providencia del Señor y una respuesta llena de amor fraternal de Rebeca, pues desde el Cielo no se olvida de nosotros, sintiéndonos todos unidos en el Amor del Señor y de la Virgen, nuestra Madre. Por todo ello: ¡Gracias Señor! ¡Gracias Rebeca!

María Siurana Micolau (Barcelona) 21-noviembre-1996

Me encontraba muy mal del estómago hacía una temporada. Yo soy una persona poco dada a ir a médicos, y le quitaba importancia, pero mis hermanos insistían en que no dejara pasar el tiempo, ya que mi madre padeció cáncer de estómago. Así que una cuñada mía concertó una cita con un médico, donde tenían que hacerme una endoscopia para ver más a fondo de qué se trataba. A mí me daba un poco de miedo que me tuviesen que meter aquellas gomas y, a pesar de lo mal que estaba, no quería ir. Providencialmente, el día de la cita coincidía con el entierro de Rebeca. Al final no fui al médico porque quería ir a su entierro. Cuando yo llegué a verla, estaban a punto ya de tapar el ataúd para conducirla hasta la misa. Lo primero que hice nada más verla, fue besarla. Al hacerlo, noté que estaba completamente caliente, que su cuerpo no estaba frío ni rígido, y esto me impresionó tanto que espontáneamente, puse mis manos sobre las suyas y después me toqué el estómago, mientras pedía interiormente a Rebeca: ¡Ay, Rebeca, que no quiero ir al médico, que no tenga que ir…! ¡Que se me pase lo del estómago!. Y desde aquel momento, ya no he vuelto a tener aquellas molestias ni ningún otro problema de estómago; ni siquiera me ha visto ningún médico sobre esto. Y así continúo todavía hoy, después de diez años.

Petra F.C. (Granja de Rocamora -Alicante-) 5-junio-2006

El favor que quiero referir es acerca de una operación que tenían que realizar a mi nuera. Tenían que quitarle un riñón, pero nos dijeron que tenía un bulto más grande que el riñón y esto podía hacer la operación más difícil. Yo, enseguida empecé a pedirle a Rebeca por mi nuera para que, aunque tenía obligatoriamente que pasar por el quirófano, fuera todo sencillo y no tuviese ninguna complicación, ni tampoco nos diesen noticia de ninguna novedad mala, y así ha sido. La operación ha salido muy bien. No ha tenido ningún problema. Y también ha sido gracias a la intercesión de Rebeca.

Pilar M.M. (Granja de Rocamora -Alicante-) Mayo 2006

Como paisana nacida en Granja de Rocamora, estuve en el inicio del proceso de canonización de la Sierva de Dios Rebeca Rocamora Nadal. Tuve el honor de ver a la Sierva de Dios dos días antes de morir, y en verdad esta joven estaba llena de Dios por su conformidad con la voluntad del Señor, que ella misma inspiraba. Quiero notificar que, a los cinco meses de elevar su alma al Cielo, yo tuve una lesión en la pierna derecha por la cual me escayolaron y el médico me notificó que me quiatría la escayola a los cuarenta días. Yo, como madre de cinco hijos, aunque sean mayores, me sentía agobiada e invoqué a Rebeca que intercediera por mí al Señor. Fue impresionante, pues el médico me revisó la pierna a los 15 días y la sorpresa fue admirable ya que es mismo día me quitaron la escayola. Doy fe de ello. También quiero poner en conocimiento que hace sobre diez días, tenía un dolor de muela impresionante, lo cual me preocupaba por todo el gasto y dolor que me causaba. También invoqué a la Sierva de Dios Rebeca, y hasta la presente, el dolor ha desaparecido. Mis dos hijas estaban preocupadas por el trabajo y a los siete días encontraron trabajo. Por eso quiero dar testimonio de estas gracias concedidas por la intercesión de la Sierva de Dios Rebeca Rocamora Nadal.

Concepción Ramón Trives (Elche -Alicante-) 10-abril-2009